Silvia Cara de Espinoza
PALABRAS de la autora a la primera Desde fin del 79 y durante ocho meses, junto a tres amigos, nos pusimos a estudiar La Biblia, con el fin de encontrarle contradicciones y errores. Recuerdo, reiteradas madrugadas de estudios diarios, invertíamos más de seis largas horas por día en tratar de encontrarle errores. El 4 de Julio de 1980, reconocí que no había ni errores ni contradicciones, porque cuando creíamos encontrar una contradicción, Dios nos revelaba su Palabra y quedábamos sin excusas. Acepté que no tenía más excusas ante Dios, y pude verme tal cual soy: pecadora. Confesé mis pecados, sentí el perdón de Dios y le pedí a Jesús que fuera mi SALVADOR y SEÑOR. En febrero del 81 tuve la oportunidad de participar en un retiro de tres días cuyo lema fue "Cara a Cara con Jesús", aquel encuentro trastorno mi ser interior, confieso, mi vida, ya no era la misma. En marzo del mismo año comencé el Seminario Bíblico, cuatro años de estudios intensivos de la Palabra, años después me animé a integrar el Curso Ministerial, y participé de cuanto Curso Superior dictara en mi ciudad el Seminario Bíblico de Fe. Dios me brindo la posibilidad de ser formada por preciosos maestros que día a día, año a año me desafiaban a escudriñar más las Escrituras. Encontré en la Palabra el sustento de mi relación con Jesús, el fundamento, la razón y motivo de mi existir. Tuve el privilegio de tener como maestros, a maestros de maestros, y de ellos consumí el amor por el conocimiento de la voluntad de Dios, expresada en su Palabra. Dios me ha moldeado a través de las enseñanzas de Milton Pope, Humberto Collingdrige, Raúl Caballero Yoccou, Ricardo Collingdrige, y mi amadísima hermana Haydeé Zanetti de la que Dios me brindó el honor de sentirla mi "madre" espiritual y amiga. Jesucristo, me honró, al contribuir al nacimiento de muchos hijos espirituales, pues durante nueve años , pastoreamos, junto a mi esposo más de doscientos jóvenes, a los que recibimos como niños y discipulamos hasta verlos transformarse en hombres y mujeres fieles amantes de Jesucristo. Durante muchos años, sentimos mi esposo y yo, que teníamos una gran soledad, en cuanto a lo que Dios nos revelaba en su Palabra.
DIOS ANHELA que la Iglesia despegue y remonte las alturas, sea y se muestre gloriosa. Este libro existe, pues fue un mandato del Señor escribirlo. Hace tiempo el Señor trabajaba en mí, pero no me dejaba convencer por la persuasión que el Santo Espíritu producía en mi. Luego de participar en un Congreso denominado: "Las naciones nuestra Herencia", sentí el peso de la responsabilidad que Dios me transmitía como voz “rhema”, para realizar el libro. Dios me asistió permanentemente, al punto de despertarme para corregir o dictar sobre determinados temas.
Aún el título, fue puesto por el Señor, confieso que no había elegido ese nombre, pero la palabra DESAFÍO estaba incluida dentro de un texto que era pie del otro título. EL DESAFÍO fue cobrando importancia, creciendo, hasta que el Espíritu Santo me ordenó cambiar de nombre, pues en carne propia estaba sintiendo el DESAFÍO de escribir. Gracias a Dios soy una persona saludable, sana, desde que comencé a escribir el libro, fin de marzo del 97, enfermé consecutivamente: infección urinaria, mastitis (enfermedad común en mujeres que dan de mamar, mi hija menor tiene 9 años!!), dolores musculares, jaquecas permanentes, agudos dolores de espalda, náuseas. No proferi ni una queja, sé que mi enemigo está muy molesto y me alegra!!, estoy en ruta!!. Sé que muchas de las palabras que Dios me mandó escribir, para algunos hermanos, serán duras, confío en que aquellos que caminan en SU AMOR no se ofenderán. Sé que en muchos párrafos existe una voz profética . Sé que la voz profética muchas veces no es aceptada. Sé que Dios está llamando a su Cuerpo a madurar, y mi Padre me ha dado la certeza que estamos ante un nuevo amanecer. Sé, que cada palabra escrita es un DESAFÍO a arrebatarle a Satanás lo que aún tiene sujeto, porque no tuvimos la valentía de quitárselo. EL DESAFÍO de DIOS a su Iglesia está hecho: en lo personal, lo congregacional, lo social y para el Cuerpo de Cristo en su totalidad!!.
Las águilas se reconocen como tales el día que se deciden a volar, remontan las alturas, y vuelan bajo sólo para arrebatar la presa, pues las altas cumbres son su casa. A esta dimensión, Dios desea llevar su Iglesia, es el gran DESAFÍO del tiempo presente!!!, para que desde lo alto, se muestre una IGLESIA GLORIOSA, llena del poder de Dios, una IGLESIA GLORIOSA que asume su protagonismo como única solución para un mundo que perece en sus delitos y pecados. Una IGLESIA GLORIOSA que posee la tierra, arrebata las posesiones del enemigo y planta bandera de PAZ, porque la conquista ya fue hecha. Las enseñanzas de este libro no son teológicas, es el mismísimo deseo de Dios, para que sea práctica diaria. Quienes fueron entrenados en los principios que presenta, son cristianos íntegros y sus familias están activas en el ministerio. Agradezco a DIOS, por el AMOR que nos tiene y a su permanente misericordia para seguir dándonos oportunidades de hacer lo que ÉL anhela que hagamos. Agradezco a DIOS por haberme dado el privilegio de ser formada por siervos que aman profundamente a Jesucristo y me trasvasaron sus enseñanzas. Agradezco a Dios por cada uno de los hermanos que han estado cubriendo mis espaldas con sus oraciones. Ruego a Dios, nos revele a todos y nos haga conscientes que somos UN CUERPO, y que ÉL, como cabeza viene a buscar SU CUERPO,.. no ministerios!... Su cuerpo ,no congregaciones!..... su Cuerpo, no cargos eclesiasticos!...... su Cuerpo, no doctrinas denominacionales!!,...... su Cuerpo, no cantidad de congregantes!.... su Cuerpo, no grandes organizaciones!..... su Cuerpo, no dinastías familiares!!.... su Cuerpo, no currículums pastorales!, Jesucristo viene a buscar SU CUERPO!!, porque Él es la CABEZA!! .. y viene a levantar en nosotros, a Él mismo, cuanto de EL hemos permitido al Espíritu Santo, forme en nosotros!!. ¡¡Aleluya!!...he aquí,...EL GRAN DESAFÍO: ¡¡Cristo formado en nosotros!!.
Silvia Noemí Cara Junio1997.
PALABRAS de la autora a la
Desde agosto de 1997, tiempo en el que se publico el libro en Caracas-Venezuela, a esta publicación en Internet pasaron ocho años. La primera edición fueron 1000 unidades, las cuales se han vendido, en distintos países latinoamericanos. Muchos me han preguntando a que se debe que no se le haya dado publicación en Argentina. Una razón es económica, (para editarlo en el año 97 en Argentina me pidieron 5000 dólares) la editora no arriesgaba tal cantidad pues no estaba segura del recupero, por distintos y razonables argumentos que hacen a lo estrictamente “comercial”,..un argumento fue que no invertían en alguien que no era una “figura conocida” en el circuito comercial cristiano. El contenido del libro fue alagado por el dueño de la editora, pero siguió arguyendo que para la editora, editar un libro es un negocio!. Y lo entendí,…ya lo tenía claro, no hacía falta más explicación.. Otra razón es espiritual, este libro pone énfasis primordial en destacar la necesidad del discipulado que el Señor Jesús dejo como mandato fundamental para quienes somos su Iglesia, hecho dejado de lado en la gran mayoría de las congregaciones, de hecho el discipulado es el hecho menos “comercial”, y el que más dedicación e inversión requiere.
Sin embargo, cuando Dios manda, Él se encarga. En mi caso sin poner (quien suscribe) un solo peso, el libro se editó igual, pues así es, cuando esta involucrada la voluntad de Dios. Mi Señor Jesús, tocó el corazón del Pastor Guido Raúl Ávila, quién en el año 96, de paso por la ciudad Rosario recibió, por entonces, el borrador del libro. Ante mi sorpresa, el mismo día que le entregue el borrador, el Pastor Ávila en las primeras horas de la tarde, se comunico conmigo para alentarme, darme algunas sugerencias en cuanto a algunos párrafos y por fin comprometerse en que él lo editaría a través de la Editorial ABANA, perteneciente a su congregación. En verdad yo era muy escéptica. Para mi sorpresa, un año después, en Julio recibí otro llamado de Ávila solicitándome viajara a Venezuela a participar de la publicación del libro, lo cual sucedió en Agosto del año 97, “El DESAFIO” fue presentado en Caracas-Venezuela, durante la realización del Congreso anual que organiza CCN (Centro Cristiano para las Naciones). En estos años transcurridos, Dios siguió tratando conmigo, haciendo permanente el desafío de seguirle y permanecer fiel a ÉL. Más pasan los años más comprendo porque el Señor trata siempre con un remanente y solo con ellos!. Lo hizo en el tiempo del Antiguo Testamento, lo hace actualmente. Mientras los hombres insisten empecinados en copiar formas y métodos desde una latitud a otra, el Señor sigue diciendo:
“Por tanto id y haced discípulos, en el nombre del Padre, y del Hijo y del Espíritu Santo; enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado”
Al regreso de presentar el libro en Caracas, comencé a experimentar las consecuencias de haber sido obediente a mi Señor. Soporte las consecuencias que trajo a mi vida la edición del libro, fue muy doloroso, nunca se me ocurrió pensar que algunas personas llamados “hermanos” desplegarían sus argucias movidos por el celo y la envidia. Mi Señor y Padre me llevó a un proceso de dolor como el que jamás experimente en el trató con mis hermanos, a pesar de las malas experiencias vividas en el Evangelio, nunca como esta vez, sufrí, lloré, me acongoje. Sólo JESUCRISTO me sustentó, sólo ÉL enjugo mis lagrimas, sólo Él escucho mis reiteradas preguntas, sólo ÉL estuvo conmigo.
En el Seminario donde participaba como maestra, se cuestionó el ejercicio de mi tarea, como maestra fui llevada a enfrentarme a falsos testimonios, mentiras, intrigas, que cuestionaban mi desempeño, todo esgrimido desde el celo diabólico que provoca la envidia. No podía creer lo que estaba pasando, hermanos que mostraban sus corazones llenos de lo peor, utilizados por el enemigo, hablando mentiras con tal desparpajo imposible de comprender. Las palabras de Isaías 32:7 golpeaban en mis oídos: “Las armas del tramposo son malas; trama trampas inicuas para atrapar a los simples con palabras mentirosas y para hablar en el juicio contra el pobre”. La Directora del Seminario, desentraño lo sucedido con toda sabiduría y pudo demostrar la intencionalidad y falsedad de los cargos que se esgrimían en mi contra. No obstante haberse demostrado mi inocencia y haber regresado a mi lugar por pedido explicito de la directora del Seminario, nada fue igual, de a poco se me fue quitando responsabilidades, no me colocaban en el diagrama de materias a enseñar, hasta que en una reunión de maestros se me pidió a mí y a otro hermano que enseñáramos más Light, que fuésemos más livianos en los contenidos. Mi contestación fue no conocer un evangelio Light. En el medio de todas estas situaciones, soportando y orando para que Dios obrara en nosotros, escuche la voz del Señor, clara, precisa, definida y definitiva diciéndome: “¡salí de Babilonia!”. Pase meses sin entender!. Persistí pretendiendo cambiar lo que era imposible cambiar!!,...los corazones solo Dios puede cambiarlos desde adentro y cuando se lo permitimos. Debía abandonarlo TODO. Tuve que descubrir y darme cuenta que guardaba ambiciosamente la esperanza de continuar enseñando, de ser “usada ” en la edificación de mis hermanos y aunque no me lo permitían y se me había confinado a calentar una silla sin poder multiplicar su don, mi ser interior aspiraba a que todo ¡cambiase!, para seguir enseñando. Tuve que reconocerlo!, enseñar, me satisfacía!, entiéndase lo hacía con humildad y reconociendo siempre que era solo un instrumento útil en manos del Señor, nada más que eso,...pero debí entender que ni aún eso me era permitido delante de la pureza de mi Señor. Dios me llevó a reconocer esto y renuncie a la enseñanza, renuncie al don del magisterio, acepte ir adónde el Padre me quería llevar, estaba llena de inquietudes, de preguntas sin respuesta, pero dispuesta a dejar de resistirme. Ni yo misma podía ser clara en el propósito que Dios tenía para conmigo. Indague, escudriñe acerca de que me quería decir el Señor con “salir de Babilonia”. Comencé a recordar que cuando empecé a andar el camino del Evangelio, me habían enseñado que “Babilonia” era un sistema político, económico y religioso, pero en ese perfil religioso, Babilonia, (me habían enseñado) era el catolicismo!!. Tenía la certeza de lo que Dios me había dicho, “Salí”, ¡imperativamente!!,…y yo no estaba en el catolicismo. Durante varias semanas tomé la disciplina de ayunar por las mañanas y orar. Mientras continuaba concurriendo a las reuniones, mi espíritu estaba contrito y humillado, resistía el mandato del Señor Espíritu a mi vida!!,…él me había dicho: “Salí” pero yo no entendía ¿Por qué?, estaba empecinada en el porque?, sin observar ni reparar en el ¿para qué?. Una mañana participando de una reunión especial para obreros, durante el tiempo de alabanza, un hermano de otra ciudad al cual no conozco, (ni él me conocía a mi), se acerco a mi oído y comenzó a decirme que debía de dejar de resistir la orden que ÉL Señor había impartido a mi vida, que debía de abandonar todas las preguntas, y que hallaría las respuestas solo si obedecía. En ese conflicto me encontraba,… Dios me demandaba la acción y yo permanecía quieta, y solo Dios y yo lo sabíamos!!. Recuerdo que tuve que sentarme pues no podía mantenerme en pie, al sentarme cataratas de lagrimas invadieron mis ojos y un gemir y un llanto desconsolado se apodero de mí, yo quería parar pero no podía, y el Espíritu de Dios dentro mió decía: “son mis lágrimas, lloró por el estado de mis hijos!!”,….en ese mismo momento recordé lo que presencie el primer día que llegue a Caracas, el Pastor Ávila antes del Congreso en el que se presentaría el libro, había tenido unos días de retiro personal solo con el Señor, y se presento a la reunión de preparación contando que en soledad Dios le había hablado y le había dicho: “devuélvanme mi iglesia ”, mientras lo contaba estaba totalmente quebrantado y lloraba acongojado, dijo además que ese iba a ser el lema del congreso del año siguiente. En el medio de esta situación de recuerdos y realidad, pretendía comprender con racionalidad mi situación que en si misma era confusa. Mientras esto sucedía dentro mió, otras personas se acercaban y oraban por mi,…también yo lloraba acongojadamente, solo una anciana supo discernir lo que ocurría, fue exactamente lo mismo que sentí en Caracas cuando vi. llorar al Pastor Ávila, tuve la convicción que no era él quien lloraba, si no que Dios usaba sus ojos. Este fue el último día que estuve en esa congregación, no sabía el porque ni el para qué?, no estaba enojada, había superado el dolor que sentía por la actitud de mis hermanos, me había despojado del magisterio, supe que era el momento de salir, y así lo hice, obedecí: ¡Salí!. al igual que Abraham sin saber hacia donde iba. Dios primero me llevo a un tiempo de quietud, me insto a volverme a su presencia, aprendí a convivir con Él, con quien el mucho hacer y hacer durante mucho tiempo me había llevado solo a saludarlo una vez al día en un tiempo de oración. Él me cambió, me guió a la práctica de la vida en el espíritu, me llevo a invocar su nombre como la palabra más preciosa que brota en mis labios desde entonces. Me guió a restaurar el amor hacia el dador del don... (¡necia de mí!!)...creía que todo esta bien con Él!. Me humilló y me quebré, le pedí perdón por tantos años de militancia hiper-activa en la que ni se me cruzó por la mente preguntarle a Él si en lo que hacía, estaba Él haciéndolo conmigo!!. Después del arrepentimiento y de un tiempo de quietud en el que seguí descubriendo la plenitud de vivir en el espíritu volvió su inspiración. Me saco de la quietud. Comencé a comprender en la Palabra pasajes, los cuales no había reparado, y escribí, escribí y sigo escribiendo. Dios fue abriendo camino, y mi pregunta “- ¿a quién le voy a enseñar?-”, el Señor se encargo de responderla en la practica, comencé a publicar en Internet todo lo que Él volvió a inspirar en mí, con su Palabra, comprendí que “EL DESAFIO” continuaba y la respuesta fue increíble!,..a medida que publicaba en Internet los escritos, era consultada por increíble cantidad de hermanos de todo el mundo y con el tiempo fui sorprendida en ver publicados y reproducidos mis escritos en infinidad de paginas cristianas. Todas esas puertas abiertas hicieron que gentes de otros lugares y latitudes se contacten conmigo. Actualmente y a través de ese medio, aconsejo, discípulo y edifico a los que están hambrientos de verdad, hartos de la religión y ¡hambrientos de Dios!. Durante un largo tiempo permanecí sin congregarme con nadie, pues entendía que mi experiencia era individual, de hecho yo me retire de la congregación y mi esposo continúo durante un año más, hasta que Dios en su trato personal con él, lo llevo a resolver su situación en la misma manera. Desde el año 1980 en que conocí a Jesucristo, pase en mi ciudad por cuatro de las congregaciones más “grandes”, grandes en números de congregantes, grandes por edificios grandes, grandes en recaudación de diezmos y ofrendas, grandes en realizaciones de eventos multitudinarios, como también grandes en orgullo, soberbia, arrogancia de su liderazgo, “grandes” en bautizar por año a cantidades de personas las cuales no permanecen. Si en esos 20 años hubieran permanecido y establecido en el Señor los miles que vi bautizarse, la historia de mi ciudad sería diferente. Actualmente nos reunimos en diferentes hogares de hermanos, compartimos la Palabra, celebramos al Señor, compartimos nuestras experiencias y Él nos edifica mutuamente, practico la vida de iglesia en una manera absolutamente diferente, no hay primer lugar para nadie, todos hablamos, todos compartimos la Palabra, todos somos protagonistas, todos somos reyes y sacerdotes,..no hay entre nosotros “dirigentes” y laicos,…todos somos la iglesia.
Hoy más que nunca, estoy persuadida que el principal impedimento para el cumplimiento de los tiempos del Señor, somos sus propios hijos, aquellos que en vez de negar sus vidas para encontrar la del Cristo viviente, continúan enalteciéndose en sus jerarquías eclesiásticas y cargos honoríficos, dejando al Señor Espíritu Santo, fuera de acción, fuera de gobierno en el seno de lo que Él llamo SU CASA!, la Iglesia.
”EL DESAFÍO” de Dios continuó en mi vida, profundizándose cada día más, luego de haber sido publicada la primera edición. Por lo que he experimentado, he visto y por lo que Dios me ha hablado es que en virtud de los tiempos presentes he actualizado la primera edición del libro “El Desafío” para presentarlo en Internet con el agregado de una tercera parte la cual se desarrolla a partir del capítulo 10 al 22, los cuales son algunos de los tantos artículos publicados en Internet. Por las experiencias vividas es que Dios continuó instruyéndome acerca de su Palabra y conforme a mi obediencia, continuó fluyendo inspiración para seguir ....por eso “El Desafío” no concluyó en su primera edición y creo tampoco finalizará ahora,..pues El Desafío de Dios es continuo, permanente, constante, solo hay que escuchar su voz y seguirle!.
Por los testimonios recibidos de aquellos que han leído la primera edición, se que la Palabra de Dios no vuelve vacía, pues este no es un libro más, el don magistral que reside en el Señor Espíritu Santo, me ha utilizado como un vaso para honra, haciendo me útil a sus propósitos para que con sencillez y simplicidad puedas comprender, verdades eternas. Deseo, que al leer esta versión actualizada de “EL DESAFÍO”, Dios por su Espíritu, trabaje en tu existencia para que la VIDA fresca de Jesucristo te invada, te gobierne, te colme y puedas expresarlo en tu propia vida, y aprendas a manifestarlo a Él sin actitudes religiosas de una manera simple y sencilla tan simple y sencillo como es él mismo Señor Jesús, a fin de que unidos todos los que vivimos en sus propósitos seamos capaces de llenar la tierra de su gloria!, a fin de cumplir el propósito por el cual hemos sido llamados. ¡Dios nos bendiga!
Silvia Noemí Cara 2005 |